23.7.05
La Lucha contra el Terrorismo
Entrevista a Lucia Dosdedos de Frente.
P — Hola Lucia. Tu perdiste a un familiar querido hace tiempo, ¿no es cierto?
R — Sí, hace 5 años perdí en un atentado lo peor que se puede perder: una hija. Hubiera sido muy trágico perder a mi marido pero, él como yo, tenía una vida ya hecha, nuestra pequeña no.
P — Lo lamento mucho. Leo que nunca llegaron a coger a los culpables, supongo que eso tiene que ser peor que la propia pérdida.
R — Se equivoca.
P — Pero... el sentimiento de injusticia...
R — Pasé por esa fase, si es lo que quiere decir. Se me iban los días sin ser consciente; lo sentí todo, rabía, furia, desesperación, impotencia... al final el sentimiento que prevalece es el de levantar alto el puño y gritar: "que se haga justicia". Es lo único que te preocupa, es una idea que se convierte en obsesión. Sin embargo un buen día descubres que es un sentimiento vacío, hueco del que te debes alejar; descubres que toda la justicia humana o divina jamás podrán reparar aquello que te arrebataron.
P — ¿Quiere eso decir, que si tuviera delante a los culpables no les llevaría ante la justicia o les inflingiría algún daño?
R — No lo sé. Probablemente lo primero, pero ya no es ninguna prioridad. Ahora he comprendido que la prioridad es que cesé esta locura, no importa como, pero que termine.
p — ¿Esta usted diciendo que defendería el dialogo con la banda terrorista?
R — Mire usted, quizás en sus origenes hubiera sido posible, pero despues de 46 años creo que ha quedado patente que la persecución policial es completamente inutil. Si sólo contáramos con esa baza puedo afirmar, sin miedo a equivocarme, que pasarán otros 50 años y aún no estará resuelto el conflicto, mientras tanto nuevas victimas inocentes seguirán muriendo. ¿Que tiene de malo el diálogo? ¿Se le ocurre alguna mejor, acorde con los postulados de un estado democrático? Si ello supusiera el fin de la violencia, ¿no habrá merecido la pena? Comprendo que para los exaltados sea dificil aceptar que puedan conseguir alguna concesión, que su lucha tenga finalmente algún éxito. Pero ¿de que hablamos aquí, de fundamentos teóricos o de personas?
P — Alguna conclusión final.
R — Yo detesto la violencia, toda forma de violencia. He sido capaz incluso de comprender que los terroristas pueden tener sus motivos, provenientes seguramente de un ultracentralismo irracional durante ciertos periodos de la historia española; lo que jamás podré aceptar es la forma de luchar por ellos. Ahora esta surgiendo con fuerza una nueva corriente de cerrazón ideológica por parte de cierto partido político (que sin embargo negoció en su día con la banda) y de AVTs varias. Incluso se escuchan consignas como "contra ETA metralleta" o "lo que había que hacer es meter a las siete banderas de la legión en las vascongadas ". Yo opino, que los que esten cegados por el odio, los que quieran matar y morir, los que quieran hacer de la violencia su arma... que se maten entre si; pero a mi y a los míos que nos dejen en paz.
Replica.
Contemplo con indignación las palabras de esta pobre mujer a la que, el dolor ha abnegado la razón. El desafío terrorista es un pulso que el Estado Español no puede ni va a perder: no importa los años que hagan falta, ni las personas que se puedan quedar atrás.
Es gente así, la que consigue que todos los esfuerzos por salvaguardar la honra y la integridad de nuestra Nación sean estériles.
El terror nos ha declarado la guerra, y nosotros vamos a ganarla, a cualquier precio.


