28.7.05
Asturias, Orgía Querida
Leemos con espanto en la página de nuestros cofrades de hazteodiar cómo los infames dirigentes de Asturias, con razón llamada “la roja”, pretenden regalar la repulsiva píldora del día después. Y oyen bien, regalar, ni siquiera vender, para poder desplumar así a los despreciables ateos que hacen uso de ella desobedeciendo la Ley Divina.
Es un ultraje que una región tan histórica como es el Principado, a la que hace honor el título que designa al heredero de nuestra heroica Corona, se atreva con una medida como ésta, absolutamente en contra de los cristianos principios que rigen la sociedad de este país. Hay que pensar que cada vez que una dulce niña se introduzca una de estas cosas en su tierna boca, y hablo de las píldoras, estará muy posiblemente matando a un pequeño retoño que, quien sabe, podría ser el hombre que guiará a los españoles a la victoria definitiva sobre la libertad, la igualdad y la democracia. Y que no llegara a nacer sería una tragedia.Es por este motivo por el que no podemos consentir este desmadre, porque fomenta una conducta amoral en nuestros hijos, parece que les sugiramos que disfruten del sexo sin miedo y sin culpa por el tremendo pecado que constituye el placer. Dentro de poco encontraremos a las más pequeñas de cada casa haciendo guarradas por los rincones, con esos novios que se echan ahora que parecen medio maricones, pero que, a la hora de la verdad, no dan cuartel a la pureza y al virgo de nuestras inocentes veinteañeras.
Si no actuamos pronto, todo esto que acontece ahora en Asturias ejercerá de efecto dominó, reventando la arraigada creencia entre la juventud de llegar vírgenes al matrimonio, y una vez en él, practicar sexo única y exclusivamente con fines reproductivos. Además, si no nos andamos con cuidado, y rompemos esta regla de oro, es muy posible que nos alcance el bien llamado cáncer gay, el SIDA, y nadie querría a un auténtico español con ese castigo divino para los desviados. Y obsérvese que digo desviados, pues hay que ser políticamente correctos, nadie se atreve hoy en día, salvo, claro está, nuestro amigo Aquilino Polaino, a otorgarles su verdadero adjetivo, enfermos, tarados.Seamos consecuentes, no fomentemos el sexo, sólo la natalidad. ¡Arriba España!


